lunes, 29 de julio de 2013

Para mis lectores

Bisturí ®©                                               Para mis lectores

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[i]

Sinceramente y con no poca vergüenza, confieso que no me acuerdo cuando comencé a escribir. Me acuerdo de mis primeras notas publicadas en el desaparecido periódico “Presencia”, en su sección de opinadores y en su suplemento literario.

Don Víctor Toro (disculpas por mencionarle sin su permiso) , cuando era director del desaparecido periódico “Hoy” me invitó a escribir una columna de manera sistemática. Allí comencé mi columna y me convertí en “opinador”. Y allí estuve hasta que el periódico –al que recuerdo con nostalgia- se cerró. Después y esporádicamente, también escribí para varios periódicos de La paz y Santa Cruz.

Hoy escribo mi columna “Bisturí” para este periódico que gentilmente me acoge sábado de por medio. Y hoy, debido a razones de índole ocupacional, debo despedirme de mis lectores agradeciendo al periódico por haberme dado la oportunidad de verter mis ideas y opiniones durante una buena temporada.

A mis lectores, que para sorpresa mía no son pocos, les digo que seguiré escribiendo, pero no sistemática ni habitualmente. Y a mis colegas opinadores que me hicieron y me hacen llegar sus notas vía internet, les manifiesto que esta “vacación” no es una claudicación. Seguiremos en la trinchera.

¿Y saben por qué? Porque, entre muchas otras cosas, principalmente porque escribir es como una drogodependencia que no tiene tratamiento. Tengo la impresión que uno nace con el prurito de darle al teclado. Es también –mi opinión- una dependencia hereditaria. Mi padre también escribía, mis hermanos y  mis hijos. Toda la familia. Y ¡es un placer!

Ruyard Kipling decía que “las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad”, imagínense lo que es la palabra escrita. Por su parte Truman Capote dijo que “Para mi, el mayor placer de la  escritura, no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras”. Quienes escriben saben de lo que hablo. Cuando le preguntaron a Saúl Bellow cómo se sentía después de ganar el Premio Nobel, respondió: “No lo sé, aún no escribí sobre eso”.

En fin. Por todo ello, aunque solo sea para solaz personal, seguiré escribiendo. El hacerlo cada quince días es lo que no haré, porque debido a mis nuevas ocupaciones corro el riesgo de incumplir un compromiso al que no se puede faltar.

No voy a guardar el bisturí. Está ahí, en la mesa de operaciones. Estéril, listo para cuando se lo necesite, porque si los políticos tienen la política y los ricos el dinero, nosotros, solo tenemos las palabras.




[i] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador

sábado, 13 de julio de 2013

¿Qué perdió Evo?


Bisturí ®©                                               ¿Qué perdió Evo?

 

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[i]

                                                     (Cualquier semejanza con la vida real es pura coincidencia)

 

Políticamente hablando, Evo no es Lula. Tampoco es Dilma. Peor la Bachelet. Humala aparentemente, hasta ahora por lo menos, parece inteligente. En todo caso, La Dilma, la Bachelet, Lula y Humala ¿cómo pasarán a la historia? Para empezar, sus países avanzan más que los multipluris.

 

Los otros, los del ALBA, los “diferentes”, son gobernantes anodinos, “sui géneris”. Probablemente pasen a la historia como anécdotas en sus respectivos países. Ninguno tiene carisma internacional sobresaliente. 

 

Este asunto del avión multipluri, que tuvo que aterrizar en Viena y donde retuvieron a Evo durante 13 horas, con todo lo condenable que pueda ser, abrió los ojos a más de uno. La opinión pública se dio cuenta que el “encanto” de Evo se perdió. Se acabó el romanticismo y encandilamiento internacional que apareció cuando Evo se paseaba por el mundo con su chompa a rayas haciendo y diciendo cualquier cosa. ¿Queda el respeto? Conteste el lector.

 

Varias fueron las razones de esta pérdida. No vale la pena mencionarlas. Todos las conocen. ¿Quién perdió? Evo, por supuesto. ¿Su segundo? Bien gracias. No pasa nada. ¿Su séquito? Tampoco. Ahí está todavía. El mundo solo tenía –tiene- ojos para Evo. Todo el prestigio internacional que había ganado en su lucha solitaria, ¿se fue en un viaje a Rusia?. No. Como dice la canción, “se fue yendo despacito”. Acordémonos que cuando Evo fue presidente, nadie a su lado refulgía como él. Casi todos los que ahora le rodean, llegaron después. Y los que llegaron tenían sus cargas “ideológicas”. Ideas extravagantes (como aquella de querer revivir el comunismo o socialismo muerto hace ya varias décadas) que nunca supieron dónde ponerlas en juego. Aprovecharon la coyuntura que se presentó y se les dio sin condiciones.

 

Fuera del país multipluri, Evo perdió la oportunidad de ser, para la historia, el PRESIDENTE. Así, con mayúsculas. Buscando algo parecido en nuestra América, ese lugar aún lo ostenta el zapoteca Benito Juárez.  

 

Es probable, sin embargo, que hacia dentro del país, su imagen política se haya fortalecido, así sea temporalmente; aunque no en la medida que sus acólitos quieren creer, porque al contrario de lo que pasa afuera, la imagen del líder se cuida dentro de la nación multipluri. ¿Importa solo la imagen nacional de Evo?¿El rédito político electoral? ¿No importa la imagen internacional? Son preguntas para quienes lo quieren. ¿Hay posibilidad de recuperar la imagen que una vez tuvo en el mundo? ¡Hum! Es que Evo es Evo. Uno es como es nomás. Especialmente si no recibe influencia que lo haga recapacitar sobre sus posibilidades o sobre los cambios de actitud que ya debería haber tenido. (Eso, además, requiere formación, dice mi compadre Choque).

 

Es sabido que es muy difícil cambiar de actitud. Muy pocas personas lo consiguen. Así que el futuro no se pinta color de rosas, porque lo que destruyó su imagen afuera, puede destruirla adentro. (La cosa es darse cuenta, dice mi compadre).

 

Ya van dos hechos de conocimiento público, que le hicieron perder un lugar superlativo en la historia. La primera, cuando buscó enemigos donde no había y cuando tuvo la oportunidad de ser presidente de todos los bolivianos. Escogió ser de la mitad… y de los cocaleros. La segunda, esta otra. Ambas tienen un común denominador. El lector sabe cuál es ese común denominador. Una pena.        

 



[i] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador

sábado, 29 de junio de 2013

Una "democracia" sui géneris

Bisturí ®©

Una "democracia" sui géneris

•  Cualquier semejanza con la vida real, es pura coincidencia

• Por: Franklin E. Alcaraz Del C.

   
La noción de "democracia" comenzó a ser empelada en el siglo V D.C. La palabra en sí tiene su origen en el griego antiguo que junta las expresiones "demos", que se traduce como "pueblo" y "kratós" que se entiende como "poder" y/o "gobierno". Varias interpretaciones han forjado también varias definiciones sobre lo que se entiende por "democracia". La más simple dice que "democracia" es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Actualmente también se dice que democracia es "el conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente. Se podría decir que se trata de un estilo de vida cuyas bases se encuentran en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos y cada uno de los miembros" de una sociedad.

En la práctica, democracia implica una sociedad donde todos sus miembros gozan de libertad y poseen los mismos derechos. La democracia es directa, cuando el pueblo gobierna directamente e indirecta, cuando lo hace a través de sus representantes.

Dicho lo anterior, ¿alguien puede decir si el país multipluri es democrático? ¿Se respeta la dignidad de los bolivianos? ¿Tenemos todos los mismos derechos y gozamos todos de libertad? Y es que democracia no es solo el voto (que además puede estar amañado). La libertad implica no solo libertad de expresión (que actualmente además impone autocensura, dice mi compadre Choque).

Aquí se ha convertido prácticamente en un delito "ser de derecha" "oligarca" o de cualquier manifestación contraria al gobierno. Y si no pregúntenle a doña Rebeca. A los de turno no les gusta que sea respondona. Y ella ni siquiera ha dicho que está en contra de su partido. Dice – y repite – que está en el "proceso de cambio" (sea lo que eso signifique). Es decir que, al que toma las decisiones, no le gusta que la señora Rebeca se manifieste No en Contra del MAS, sino que hable en voz alta de sus principios y sus convicciones, ¡así sea masista! Y claro, los masistas de pura cepa ya la expulsaron de su movimiento.

¿De qué democracia estamos hablando? ¿Y si ponemos ejemplos de opositores que viven una noche negra solo por ser opositores al régimen? ¿La "justicia" está sometida al régimen de gobierno? Y si no, por qué será que al que "habla fuerte" se le busca y rebusca cualquier "delito" para ¿amedrentarlo? Pregúntenle nuevamente a la diputada. ¿Se puede a eso llamar democracia?.

A los de turno en el poder (o al que los maneja) les encantaría que nadie se ocupe de política, excepto ellos mismos. El zapatero a sus zapatos, el profesor a su cátedra, el médico a curar enfermos… y así sucesivamente. Como en Cuba. ¡Ay de aquel que se dedique a la política si no se lo pide el régimen!

¡Qué! ¿No puede uno pensar u opinar diferente? ¿Qué es eso de derecha o izquierda cuando todos los bolivianos queremos vivir en paz, progresando sin enfrentamientos y con bienestar?

Voltaire decía "detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiendo", para expresar que todos, en democracia, deberíamos tener los mismos derechos, incluyendo el derecho al disenso.

Los demócratas de hoy, cuando ya no haya más de lo actual, defenderemos los derechos de todos, incluyendo a los masistas, así nunca hayamos estado de acuerdo con ellos, porque la democracia de verdad, que llegará tarde o temprano, será defensora de las libertades de los ciudadanos, incluyendo las libertades que hoy se niegan sistemáticamente.
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sábado, 15 de junio de 2013

Los errores del “masismo”


Bisturí ®©                                               Los errores del “masismo”

                                                                           (Cualquier semejanza con la vida real es pura coincidencia)

 

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[i]

 

Son muchos los errores del MAS. Claro que son muchos. Por ejemplo el haber incorporado zurdos en un movimiento populista. Estos nunca se van a sentir identificados con un movimiento sin ideología política y que se mueve al vaivén de un líder que además tiene objetivos inidentificables, o decirse marxista, sin serlo; y aunque los izquierdistas tuvieron y tienen influencia, esta ha sido y es nefasta, por supuesto.

 

Otro error es tener como política nacional e internacional la defensa de la hoja de coca y de aquellos que la cultivan y viven de ella, en lugar de proporcionarles cultivos y mercados alternativos. La coca es la fuente de la cocaína. Punto. ¿Alguien puede discutir eso?

 

El mayor error del MAS, sin embargo, es atribuirse lo que esperaba y quería  el pueblo boliviano en su conjunto (y quiere todavía, dice mi compadre Choque). El CAMBIO, así con mayúsculas. De ahí su gran votación. El pueblo quería y quiere también la inclusión de los indígenas en la vida política y social del país. Así, el cambio, no es descubrimiento del MAS. Lo que hizo el MAS es interpretar de manera errónea el cambio que quería y quiere el pueblo. Lo de erróneo ahora le está cobrando la factura al MAS a través de su caída libre en la preferencia de los electores. Por este motivo la mayoría del país, todavía espera el verdadero cambio. Para los fines del MAS, el indio debe quedarse donde está para tener una punta de lanza en la “lucha” fratricida frente a sus compatriotas mestizos y blancos. Replicar y remplazar la “lucha de clases”, por la “lucha de razas”. El pueblo no quiere ni siente que debe haber tal “lucha”. La unidad de los bolivianos es un imperativo y todos quieren, queremos, unidad.

 

Lo que no quería ni quiere el país, es, por ejemplo, obligar a todos aprender aymara, quechua, guaraní, etc. No quería ni quiere la wiphala como símbolo nacional, porque simplemente no representa a todos los bolivianos. Punto. Lo que no quería ni quiere el pueblo, es enfrentamiento, regionalismo, racismo y división. Porque si antes había regionalismo y racismo, ahora se multiplicaron por cien (solo que de manera solapada, dice mi compadre).

 

Por eso es que algún ideólogo del MAS que no es tal, sino todo lo contrario, anda equivocado. Y si alguna ascendencia tiene sobre sus bases (no las suyas, las del MAS) es porque, como dice el refrán, “en tierra de ciegos, el tuerto es rey”. Pero bueno. La historia dirá quién o quienes tienen la razón. Si aquellos que conducen una “revolución” que no es tal o aquellos que quieren la prosperidad y el progreso del país y sus habitantes, basados en la unidad y el orgullo de ser boliviano, sin enfrentamientos.

 

¿Qué es el MAS políticamente hablando? ¡Nadie sabe! ¡Si ni siquiera permite pensar a sus acólitos! La única forma de mantener militantes no pensantes, es por la fuerza y el amedrentamiento, y si no, veamos Cuba. Allí no se permite pensar de manera diferente a la del partido en función de gobierno. ¿Bolivia? Todavía no, claro, pero ¿y después? ¿Hacia dónde vamos?

 

¿Tiene alguna cualidad el “masismo”?. Creo que sí. A través de buenas, malas y disparatadas intervenciones nacionales e internacionales, ahora el mundo sabe lo que es el país multipluri y dónde queda. Pero que esto sea bueno, no sabemos. Se nos estremece el alma cuando un extranjero habla del país multipluri, sonriendo… 

 

Hay que tener paciencia esperando el verdadero cambio. Aquel que despierte respeto, admiración y orgullo del pueblo boliviano.



[i] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador

sábado, 1 de junio de 2013

La coca nostra


Bisturí ®©                                               La coca nostra

 

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[i]

                                                                  (Cualquier semejanza con la vida real, es pura coincidencia)

El viceministro de la Coca, Dionisio Núñez, dijo a la prensa que la “coca excedentaria” producida en Apolo y otras comunidades estaría destinada a mercados ilegales del Perú. Dijo también que, de acuerdo a la Ley 1008, solo 30 comunidades cuentan con “aprobación” y que solo 280 hectáreas de plantaciones de la hoja milenaria en la provincia Franz Tamayo son reconocidas. Por lo tanto, la Fuerza de Tarea Conjunta no abandonará la región y continuará con sus operaciones de erradicación.

Desde que la Ley 1008 entró en vigencia, había en Apolo 300 hectáreas de hoja de coca, invariablemente, como lo reportaba, año tras año, las Naciones Unidas, pero ahora, las comunidades que se encuentran fuera de las 30 que seguramente tienen listadas las autoridades, “serán erradicadas” (No las comunidades, sino la coca de esas comunidades - el tono del “vice” no suena a “concertación”, dice mi compadre Choque). Los Apoleños están dispuestos a resistir. Mi compadre también dice que le parece adecuado erradicar coca destinada al narcotráfico y en ese sentido, repite, se debería erradicar entre el 90 y el 95% de la coca del Chapare que, como todos saben, está destinada al narcotráfico. Pero bueno. La ley multi pluri es la ley multipluri que obedece lo que dice la Ley 1008, “de acuerdo a la conveniencia del país” (¡cuándo no!).

 

¿Que hay coca legal que se desvía al narcotráfico? ¡Claro! La FELCN ha encontrado varias veces bolsas de coca con el sello de los mercados de Villa Fátima y de Sacaba en fábricas de cocaína. ¿Y dónde van los famosos “chanchitos” de hoja de coca desmenuzada que salen del mercado legal de Villa Fátima? ¡Nadie sabe!

 

Y que sigue existiendo coca excedentaria, es nomás un hecho. Y que van a seguir habiendo “excedentes” es también un hecho probable. Aquello de “industrializar la hoja de coca” no funciona. La mentada fábrica denominada Ebococa (así, con “b” labial), instalada en Villa Tunari, está paralizada. Debía administrarla el sindicato de sembradores de coca. Ocupa un predio de 2500 metros cuadrados, costó dos millones de dólares de los que 900.000 eran venezolanos. Los cocaleros contrataron una empresa para su administración, que invirtió “solo 30.000 dólares”. La fábrica produjo “chicitos” de coca que nadie compró ni consumió “porque tenía muy fuerte sabor a coca” (o sea que la coca es fea al comerla, dice mi compadre). También se invirtieron 489.813 dólares en una fábrica de mates de coca en La Paz que aún no funciona.

 

Las bulladas fábricas de gaseosas “Coca Colla” y “Coca Brynco”, como iniciativas privadas, tuvieron poca y muy corta vigencia. Heidy Quisbert elabora pasteles de coca “a pedido” porque no hay mercado para hacerlo de manera continua. Ella dice que la cantidad de harina de coca no debe exceder el 5% del total porque si no el pastel tendría “sabor amargo y picante” (“¡la coca es fea, ni los animales del campo la comen!”… ¡este mi compadre...!). La única industria más o menos vigente, aunque no exitosa, es la que elabora trimate. Nadie se ha hecho rico elaborando productos derivados de la coca…bueno, excepto los que sabemos.

 

Pero igual, hay que mencionar que la mentada “industrialización” de la hoja de coca, no puede ser considerada una actividad “tradicional” ligada a la hoja “milenaria”. Mucho menos “cultural”, así que de establecerse una “industria” de la hoja de coca, cosa muy, pero muy improbable, esta sería una actividad nueva, no ligada ni a la “tradición” ni a la cultura. La hoja de coca nunca ha sido producto alimenticio. Tampoco lo es hoy día. Así que introducir un “alimento” nuevo, que además tiene sabor “amargo y picante”, no agradable al paladar, fuera de contener alcaloides nocivos al organismo humano, es tarea de titanes, inexistentes en el país multipluri. 

 



[i] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador

sábado, 18 de mayo de 2013

Los p’ajpakus de la política


Bisturí ®©                                        Los p’ajpakus de la política

                                               

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[1]

 

No sé si está bien escrito. Para los fines de la nota, no importa. En algunas regiones del oriente boliviano, los llaman “viboreros”. Son esos personajes capaces de vender piedras a su atenta, azorada y atónita audiencia. Caminan de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad vendiendo el “elíxir de la vida” o medicamentos milagrosos capaces de curar el sida o el cáncer. Para llamar la atención, tienen tortugas, iguanas y víboras (“¡Oiga chico, no me pise la víbora!”). No falta el que ostenta hermosas cicatrices, producto de sus andares por el África o el Asia (aunque no hayan salido de Panduro).

 

Los p’ajpacus tienen que aguzar el ingenio para llegar al público. Suelen fabricar ellos mismos sus productos. Muchas veces son solo vaselina con esencias. O yerbas molidas mezcladas con azúcar, agua y exprimidas para ser tomadas como “jarabes”. Dicen las malas lenguas que algunos de sus productos están fabricados de desechos corporales, que sus compuestos tienen “patas de araña negra del amazonas, mezcladas a las doce de la noche con grasa de iguana del parque Madidi y combinados con elíxires rarísimos traídos desde la India” (¡!). No les falta un “ayuco” (ayudante) que hace las veces de crédulo comprador o un sujeto que pasó de paralítico a campeón olímpico para dar fe de las bondades de sus productos milagrosos. Y no venden sus productos. Los regalan “a cinco bolivianitos”, porque en las farmacias “cuestan cincuenta”…si los encuentran. 

 

Así, los regímenes populistas tienen sus semejanzas con estos personajes que parecen salidos de la mente de García Marquez. El periódico español “La Razón” (http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2230460/la-razon-del-domingo/profetas-de-la-politica), los llama los “profetas de la política”, claro que de profetas tienen solo el nombre. El mismo periódico dice que el populismo (o estos personajes o “movimientos”) “convierte la política en una figura literaria” y que “su discurso no analiza la realidad sino que la evoca a través de una metáfora”.

 

Como el populismo parece estar de moda (pasajera y final dice mi compadre Choque), hay varios países alineados en esta corriente. El lector los conoce. El pueblo se alucina ante tales “movimientos”, porque “al populismo no le interesa una narración política en la que se enumeren los problemas, sino un discurso emocional en el que se identifique a los culpables” y que por supuesto “nada tiene que ver esto con el discurso tradicional de la izquierda, aunque habrá que responsabilizar a algunos sectores de la izquierda, si renuncian a su propia cultura para ser admitidos en unos escenarios que nunca han sido suyos”, también, dice la nota de “La Razón” española, que los escenarios de la democracia nunca han sido de la izquierda.

 

Con lo que nos toca ver día a día, en los países hoy populistas, advertimos igual que “La Razón”, que “el populismo es camaleónico, (porque) un discurso que tiene la misma sustancia, puede expresarse en vocabularios que ajusten su eficacia a públicos diversos”. El periódico español dice también que una vez que “la fantasía populista ha construido sus espacios emocionales, quienes han sido alzados al rango de verdaderos representantes de la nación, gozan de plena impunidad. Nunca habrán de rendir las cuentas que ellos han exigido”.

 

Habría que añadir que a los regímenes populistas no les importa la preparación, la capacidad ni la inteligencia; sino todo lo contrario y no es casual que se vean frecuente y habitualmente enfrentados a la otra mitad del pueblo (que siempre es la más “culta” dice mi compadre) porque buscan esos enfrentamientos, aunque muchas veces son innecesarios, solo para “dar tinte” a una “revolución” que no es tal.

 

Y, como siempre, solo por si acaso, conviene aclarar que todo lo dicho es ficción, y que cualquier semejanza con la vida real, es pura coincidencia.  

 

 

 



[1] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador

sábado, 4 de mayo de 2013

USAID


Bisturí ®©                                               USAID

                                     (Cualquier semejanza con la vida real es pura coincidencia)

                                                                        Franklin E. Alcaraz Del C.[i]

 

Se va USAID. ¿Y por qué? Porque“El Gobierno le pide a través de una nota oficial infórmenos cómo distribuyen los recursos económicos de cooperación en sus programas, no nos informan. Nos dan datos generales y porque se poyan en sus leyes para privarnos del conocimiento y de la información de la cantidad de plata que usan en Bolivia, algo que viola la Constitución Política del Estado porque no puede haber ninguna agencia internacional, ninguna cooperación internacional que no transparente sus recursos”, y porque “nos hacen creer a los bolivianos que USAID es angelito, casi virginal”. Y además “que se han hecho investigaciones muy rigurosas a través de las cuales se muestra que el país del norte usa su cooperación para preservar sus intereses estratégicos fuera de sus fronteras y no, precisamente para cooperar a la gente más pobre” (La Razón, 3 de mayo de 2013). ¿Harán lo mismo con la agencia de cooperación japonesa? ¿O de los países que ayudan a Bolivia?

 

Aquello de “cómo distribuyen los recursos económicos” no necesita ser comentado. Si alguien trae su platita para ayudar a los bolivianos, que la gaste como guste. Porque da trabajo a los connacionales que además pagan sus impuestos y de ayudar, ayudan. Y no es difícil saber en qué, para qué y con quién USAID gasta (o gastaba) sus recursos. Estados Unidos es un país muy demócrata y transparente. Las instituciones como USAID deben rendir cuentas de sus gastos de manera pública. Por eso, quien quiera saber y conocer cómo y con quién gasta sus recursos, solo debe entrar a internet a la página correspondiente y ¡oh milagro! Ahí están sus gastos detallados. No solo los de Bolivia, sino de todos los países donde todavía tiene oficinas (He buscado en internet cómo se gastan los recursos enviados por Venezuela a través de los famosos “cheques venezolanos” y no encontré nada).

 

Pero bueno. Tal vez una razón mejor hubiera sido decir “no me gusta esta institución porque es del imperio que no me gusta” (Las FFAA ejecutan el himno de la Internacional Socialista en un acto público, sin empacho alguno).

 

Con USAID se van muchos años de cooperación. Y es probable que ya no vuelvan. No porque se haya dispuesto así en la presente gestión. En realidad USAID ya estaba en proceso de reducción de sus actividades; de hecho, algunos países que antes tenían oficinas de USAID ya no las tienen hoy. Por eso y porque en el futuro tal vez nuestro país, ya no necesite de ayuda externa. Y si vamos a ser como Suiza en veinte años (ya van ¿siete? y no pasa nada) probablemente los multipluris den ayuda en lugar de recibir. Y en ese caso, hay que apoyar vender coca a los receptores de esa futura ayuda. Maquinaria, y equipos “made in multipluri” también; ni qué decir de personal y tecnología de la más alta calidad. Porque eso es lo que hacen los países que dan ayuda. Fomentan a sus propios industrias, sus recursos humanos, etc. lo que además no es censurable. Es lo que debe ser. El que no quiere aceptar ese tipo de ayuda, hace lo que hizo el actual régimen de gobierno. No lo acepta y listo. “Se acabó el mambo”, como dice mi compadre Choque.

 

Gracias a la subida de precios de nuestras materias primas, y al gas hoy disponible porque a su debido tiempo (en otro régimen de gobierno) se tomaron medidas adecuadas, los multipluris tienen recursos suficientes como para darse el lujo de rechazar “ayudas”. Pero está bien, mientras no pase lo que en Venezuela, donde ya no hay ni papel higiénico (Siempre hay periódicos, dice mi compadre).

 

En fin.



[i] Franklin E. Alcaraz Del C. es médico e investigador