sábado, 2 de febrero de 2013

Un borracho despierto


Bisturí
Un borracho despierto
Franklin E. Alcaraz Del C.
Sábado,  2  de Febrero, 2013
Los últimos accidentes de carretera llamaron la atención de la ciudadanía porque finalmente se estableció que la mayoría fueron provocados debido a fallas humanas. Muchos de los conductores habían consumido bebidas alcohólicas. De acuerdo a estudios realizados por el CELIN, los transportistas están entre los cinco primeros grupos sociales que tienen más bebedores (en realidad son los primeros). Grave. Como los controles no son sistemáticos, si no esporádicos, no se puede establecer un sistema adecuado de supervisión y seguimiento para que los conductores no beban mientras conducen. También es un problema que en las carreteras se venda alcohol y coca (¡ay! la coca). Y además, nuestra policía no cuenta con los medios adecuados ni suficientes en las carreteras del país (asumiendo que no exista corrupción, claro está).
Los bebedores, especialmente mineros y transportistas, saben que acullicando y bebiendo “no se emborrachan”. Lo que en realidad pasa, es que la cocaína de la coca, al ser una droga estimulante, contrarresta los efectos del alcohol y aparentemente quien bebe mientras acullica al mismo tiempo, parece no sufrir los efectos del alcohol, en comparación a otro bebedor que no acullica. El bebedor que no acullica, termina durmiendo. El acullicador no. Sigue bebiendo con el consiguiente deterioro de sus sentidos y especialmente del sistema nervioso. En este estado, ya no debería conducir. Mientras beba, sin embargo, eventualmente llegará a un estado de intoxicación aguda que le privará de sus sentidos de manera paulatina y perderá la conciencia. Si a esta altura se encuentra conduciendo una movilidad, imagínense lo que ocurre.
Ese mismo efecto lo consiguen los consumidores de cocaína. Fuman pitillo o halan cocaína “para no emborracharse”. Obviamente consiguen “hacer dormir” a quienes no consumen droga. Punto.
Lo que en realidad ocurre en ambos casos (beber trago acullicando coca o consumiendo cocaína pura), como dice mi amigo Alfonso, es que aparece un “borracho despierto” (...y manejando, dice mi compadre Choque). Un bebedor, que debería estar durmiendo, permanece despierto bajo la influencia de la droga y del alcohol (¡qué mezclita!).
A la larga, los efectos en el organismo humano, especialmente en el sistema nervioso, es decir en  “la computadora” del organismo son irreversibles. Ni qué decir del pobre hígado que tiene que metabolizar dos sustancias tóxicas (o tres, si el bebedor fuma), porque además en el hígado se sintetiza una nueva sustancia sumamente tóxica que se llama cocaetileno (la mezcla metabolizada de la cocaína con el alcohol). ¿Pensará o razonará “normalmente” un consumidor consuetudinario de estas sustancias, aunque se encuentre “sano”? Bueno, ese es otro tema.
Así que no basta con “controlar” el consumo de alcohol. Hay que controlar también el consumo de coca (¡eso si es difícil! dice mi compadre Choque). Mientras no se logre ese objetivo, que además implica un proceso de concienciación muy largo, constante y permanente (impensable en las condiciones actuales, dice otra vez mi compadre) no se obtendrán resultados satisfactorios.
Pero bueno, hay que cumplir con la conciencia de uno y advertir lo que realmente ocurre con las “tradiciones” populares que muchas veces no son sanas, útiles o, peor, productivas, sino más bien dañinas. Y ¡ojo! que además se pueden comprobar científicamente.
¡Salud!

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